27.06.2008 07:57

Hipnosis

Cuando la mente consciente de un sujeto se deja influir por la sugestión, el miedo o la tensión que le produce un evento súbito inesperado, permite que la mente inconsciente acceda a los mensajes que se le envían por los sentidos, produciendo en el sujeto un estado en el que puede eliminar bloqueos o inhibiciones psicológicas.

Los practicantes de la hipnosis afirman que a través de la hipnoterapia se pueden sanar enfermedades de origen psicológico, y aun trastornos orgánicos. Desde el punto de vista de ciertas teorías psicológicas (como el psicoanálisis), al recordar el origen o causa de las afecciones, se tiene la oportunidad de elaborar duelos, perdonar ofensas y enfrentar situaciones para liberar las presiones psicológicas que se manifiestan a manera de enfermedades inexistentes, las cuales no son detectadas por exámenes clínicos.

Quienes abogan por la curación hipnótica aducen que este procedimiento permite penetrar a lo profundo de la mente para hacer una regresión de memoria y descubrir el origen de los trastornos y sanarlos de raíz, usualmente mediante aceptación y perdón. Inflamaciones del colon, gastritis,  dolores de cabeza frecuentes, parálisis, bloqueos de memoria, ciertos tipos de cáncer y de artritis reumatoide, por ejemplo, podrían, según las teorías que favorecen la hipnosis, ser causados por rencores, odios, miedos y depresiones.

Se supone que a diferencia de la mente consciente, que es la que se emplea para hablar, razonar, trabajar, querer y controlar voluntariamente las acciones, la mente inconsciente carece de raciocinio y de lógica; maneja la memoria, las emociones, los complejos, los sentimientos de amor, culpa, odio y temor; trabaja con imágenes, figuras, sonidos, olores y emociones; almacena las vivencias, las prohibiciones, los tabúes, las creencias religiosas y las enseñanzas dadas con autoridad; ejecuta las funciones automáticas; nunca duerme y siempre está lista para tomar el control en las situaciones de peligro.

Los hipnotistas no aconsejan hacerse una regresión a quien haya sufrido infartos cardíacos o tenga marcapasos, pues el recuerdo de vivencias traumáticas podría afectarlo. Por otro lado, al igual que en una consulta de medicina tradicional, puede presentarse abuso corporal por parte del terapeuta. Sin embargo, la persona hipnotizada mantiene cierto control inconsciente y puede salir del trance hipnótico. Es también posible que la persona bajo hipnosis reciba órdenes posthipnóticas para hacer algo indebido en el estado de vigilia (cuando haya salido del trance), pero ello es poco probable que ocurra, ya que tanto el hipnotizador como el hipnotizado tendrían que ser de dudosa conducta moral.
 

Pues ninguna orden hipnótica puede conseguir que el sujeto hipnotizado pueda realizar una acción que sea contraria a su moral.

Al despertar se puede recordar todo, parcialmente o nada. Ello depende de varios factores como la profundidad del trance, la intensidad traumática de las vivencias y las órdenes dadas por el hipnotizador. Quienes creen en fenómenos más allá de lo que pueden ver o tocar, afirman que el recuerdo depende también de la voluntad de un espíritu guía, maestro espiritual o ángel de la guarda, que a cada uno orienta por el buen camino.

Otro ámbito primordial de la Hipnosis, es su aspecto clínico o terapéutico. Comprende dos grandes sectores: El primero es el de las aplicaciones médicas en general. Por ejemplo la utilización de la Hipnosis como método anestésico constituye una de las utilidades más conocidas dentro de la medicina. Recientemente, la odontología es uno de los campos médicos donde existe un auge mayor con respecto a las prácticas hipnóticas, siendo bastante efectiva en el tan temido "dolor de muelas". También es utilizada dentro de la cirugía, como suplemento o complemento a la anestesia.


El otro campo está integrado dentro de la Psiquiatría y Psicología, recibiendo el nombre de Hipnoterapia. Esta técnica consiste en influir sobre el subconsciente del sujeto, con la finalidad como cualquier otra psicoterapia, de aliviar o transformar unas pautas de conducta indeseadas. Cualquier desarreglo de tipo psíquico puede ser tratado mediante Hipnosis; fobias, depresiones, ansiedad, tics nerviosos, insomnio, etc. Aunque hay que advertir que para realizar una buena Hipnoterapia, hay que tener en cuenta infinidad de aspectos que sólo conocen bien y pueden manejar correctamente los profesionales de la salud; médicos, psiquiatras, psicólogos y terapeutas instruidos en el complejo mundo de las psicopatologías.

La Hipnoterapia posee la ventaja de poder adentrarnos en el subconsciente del paciente de una forma rápida. Las herramientas primordiales en que se apoya son la sugestión y la palabra. Así pues, la Hipnoterapia trata de introducir ideas de curación, que después se desarrollarán inconscientemente y producirán un reflejo condicionado -no controlado- en la mente del paciente. La sugestión es un elemento que está siempre presente, nos demos cuenta o no, en prácticamente todos los actos de nuestra vida cotidiana. Nos encontramos en un estado de constante bombardeo por parte de las sugestiones. Y esto es, casi decir lo mismo, que vivimos en continuo estado de Hipnosis. Y las sugestiones tienen un efecto primordial en nuestra vida. Si no, recordemos, ¿Cuántas veces hemos cambiado un manera nuestra de obrar o pensar a raíz de un comentario de alguien sobre nosotros?. La sugestión no existe por sí misma, sino en tanto que se transforma en autosugestión en el otro.

Para utilizar de manera adecuada las sugestiones es esencial el uso correcto de la palabra. Las palabras no solo significan una realidad, sino que la crean. Repite varias veces la palabra limón y observarás como tus glándulas salivares empiezan a funcionar. Las palabras manifiestan nuestros pensamientos. Y nuestros pensamientos se transforman en realidad. La persona que siempre dice encontrarse mal, acabará al final contrayendo la enfermedad. Sin embargo repite "Cada estoy mejor. Me siento joven y lleno de vitalidad" y verás como es una forma de activar el proceso de curación de cualquier dolencia. Desde luego, en las palabras y pensamientos influye poderosamente la mayor emotividad o carga afectiva que pongamos en ellos.

Si una persona necesita sugestiones de tranquilidad, dotémoslas de calma y serenidad; si requiere sugestiones de autoafirmación y seguridad, hagámoslas con voz firme y decidida; incluso si el paciente está falto de cariño y autoestima, démosle en las sugestiones algo de cariño y comprensión.

 
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